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Víctor de los Ríos



BIOGRAFÍA DE Víctor de los Ríos:


Murió prácticamente en el olvido de su público pero puedo decir, sin género de dudas, que es uno de los personajes cántabros que más referencias tiene en la web. Su biografía se puede encontrar por miles de páginas y se habla de él tanto en León, Madrid o Toledo, como en Sevilla, Huelva o Ceuta. No existe ciudad española con un mínimo de orgullo semanasantero que no tenga un paso de Semana Santa esculpido por Víctor de los Ríos. En la década de los cuarenta fue muy apreciado en los entornos artísticos y se comenta que fue de los pocos artistas para los que se dignó posar Franco.

De los Ríos nació en Santoña, en el seno de una familia sin estrecheces económicas, su padre Enrique de los Ríos, con estudios de abogacía, es funcionario de prisiones, especializado en el nuevo sistema de huellas dactilares que se comenzaba a implantar en España y su madre, gitana. Siendo todavía un niño la familia se traslada a Madrid. Retornaría a Cantabria en 1991, ya anciano, donde donaría la totalidad de las obras que poseía a su ciudad natal. En León se le considera leonés de adopción.

En 1915 muere su madre a causa de una neumonía. Víctor, y sus cuatro hermanos, queda con solo 6 años, huerfano  de madre. Será su madrina Dª Filomena Rodriguez  Camarena Castillo, ama de llaves del Palacio Real y casada con Perea, pintor de cámara de la reina Cristina, quien se haga cargo de la educación de Víctor durante las obligadas ausencias de su padre al trabajo. El anacronismo del padre, funcionario de prisiones, casado con una gitana, da una vuelta de tuerca más cuando se casa con una marquesa con la que tiene un hijo que no le sobrevive.

En la vida de Víctor destaca singularmente la figura de D. Jacinto Benavente. Éste, nacido en 1866 en Madrid, había sido amamantado por la abuela paterna de Víctor, Mariana Castillo Arías, de ahí la amistad tan entrañable que relacionaba a la familia de Víctor con el premio Nóbel, hasta el punto que éste apadrinó a su hermana Luz. Será Benavente quien, viendo las cualidades innatas de Víctor, le animó a adentrarse en el mundo del arte y quien le puso, durante las tertulias del madrileño café Gijón, en relación con la intelectualidad española del momento lo que le hace frecuentar la Academia de Bellas Artes.

En 1924 ingresa como aprendiz bajo la dirección del escultor Enrique Sierra, que tenía un afamado taller en Madrid. Allí continúa durante seis años, llegando al puesto de maestro de taller. En 1927 muere su padre de una neumonía al igual que su madre. Compagina los estudios con trabajos decorativos para poder vivir. Esta labor le llevará a que se le encomendara en 1928 la ornamentación de la Iglesia de los Carmelitas de Ayala, 37 en Madrid.

Un año antes había entrado como alumno libre en la Escuela de San Fernando para estudiar dibujo y pintura. Sin embargo, su verdadero maestro fue su padrino, Víctor Martínez Otero, casado con su tía Pilar de los Ríos Castillo, pintor afincado durante unos años en Montevideo y luego en Madrid como ayudante de Perea y copista del Museo del Prado, cuya especialidad era el tema taurino. Por ésta época, Victor que no quiere depender económicamente de nadie y, antes de encauzar definitivamente sus actividades artísticas hacia la escultura, crea unas miniaturas policromadas de tamaño de una caja de cerillas de las de entonces, con dibujos simbólicos inspirados en máximas evangélicas y en la actualidad sociopolítica. Realizadas sobre fondo negro de un metro cuadrado, que daba la impresión de vistas a través de una cámara oscura y que llamaron tan poderosamente la atención que materialmente se las quitaban de las manos. .

En 1930 es llamado a filas y se le destina en Valencia. Allí logra que se le admita en el prestigioso taller de Francisco Madurell, donde Víctor perfeccionará sus cualidades durante los tiempos de ocio. En 1932 es licenciado y vuelve a Madrid. Inicia una vida artística y humana independiente y de los Ríos con una personalidad de gran intensidad, apasionada y apasionante, se convierte en un testigo de excepción de lugares, hechos y personajes decisivos de la historia del siglo XX. El 36 le coge en el lado republicano y nuevamente es destinado a Valencia movilizado por las fuerzas gubernamentales. Es presumible que desertó del ejército y debe vivir oculto durante varios meses en la casa del General Álvarez estando en varias ocasiones a punto de ser apresado. Pero lo evitó y con ello el más que probable fusilamiento.

En enero de 1939, se casará en la clandestinidad con Catalina Fernández-Llamazares, prestigiosa dama leonesa. Dado que el divorcio no existía en España, hacen separación de bienes, en Madrid en 1968. Catalina morirá el mismo año que Victor. Tendrían un único hijo, Jesús que fallecería en 1992, cuatro años antes que su padre.

Después de la Guerra Civil, su estilo figurativo y su voluntad hacen de él el destinatario de numerosos encargos de pasos por Cofradías penitenciales para los desfiles procesionales de la Semana Santa y de imágenes para distintas iglesias, pese a que sus emolumentos debían ser altos. En estas piezas intenta acercarse a los modelos de los imagineros españoles del Barroco. En aquellos tiempos está considerado entre los grandes en lo que a esculpir imágenes religiosas se refiere y sin embargo, de los Ríos es autor de grupos escultóricos monumentales civiles, como el Pastor de Burgos o el Monumento al Minero de Linares. No menos importante es su trayectoria como retratista de políticos, empresarios e intelectuales desde los años treinta hasta la década de los setenta y realizó numerosas cabezas, perfiles y bustos de personajes de la época.

Hombre vitalista, de vehemencia miguelangelesca, desinhibido, superviviente nato, cabal ante su propia extinción, de peculiar sentido religioso, difícil de comprender por un mundo extremadamente vulgar. Académico de Bellas Artes, fue traicionado por amigos y por algún que otro pseudo discípulo que intenta rentabilizar a toda costa la memoria del Maestro. Expoliado e inhabilitado, incluyendo la ayuda de la medicina y algunos intereses ocultos más que lo relegan a la condición de anciano en un hospital psiquiátrico, donde muere tras recibir sacramentos, sin capacidad de poder detener el festín salvaje que años atrás se venía preparando, incluido el destrozo sistemático de su obra por parte de grupúsculos de ámbito cofrade.

Fundó los Talleres de Arte de San Fernando de la Diputación de Madrid. Fue Vicepresidente de Distrito de Beneficencia de Madrid, Presidente del Colegio de Inventores de España, y confundador del Museo de Cera de México. El 23 de Octubre de 1949 es nombrado Académico de la Academia de Bellas Artes de la Real de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

Fallece el día 13 de diciembre de 1996 en la Casa de Salud de Valdecilla (Santander). El día 14 es enterrado, conforme él había dispuesto, en el cementerio Municipal de Santoña después de celebrarse una misa al mediodía en la iglesia de Santa María de Puerto con asistencia de diversas autoridades. Reposa con tratamiento de hijo predilecto e ilustrísimo señor en un discreto nicho en un bloque recientemente construido en el cementerio de su natal Santoña. Ninguna obra de arte distingue su lápida.

Mantuvo toda su vida una relación amor-odio con Linares, en cuya ciudad, dejó parte de sus mejores obras. Tras intentar donar su patrimonio personal y artístico a la ciudad de Linares, oscuros episodios dan al traste con la iniciativa. Su patrimonio artístico en el momento de abandonar Linares marcha con él a Santoña donde lo dona a la villa e integra ahora la colección artística del Ayuntamiento de Santoña.

Y aunque, con una vida tan intensamente vivida, pueda extrañar que sea autor de una obra prolífica, si lo es y se trata de una obra todavía pendiente de ser estudiada y catalogada. Una obra que toca todos los materiales, técnicas, conceptos y tamaños de la estatuaria clásica. Son más de 600 obras que se reparten, no solo en España, sino que también las hay en Estados Unidos, Italia, Bélgica, Venezuela, Portugal, Paraguay, Reino Unido, Guinea Ecuatorial, etc. En 1946 trabajaban en su taller el maestro escultor Clemente Díez y el pintor Vicente Vázquez y es más que probable que estos artistas fueran los verdaderos artífices de muchas obras creadas en el taller de del Río pero, eso sí, siempre bajo la supervisión del maestro.

Estilísticamente, Víctor de los Ríos no se adscribe a ninguna escuela. Su lenguaje es absolutamente personal y no tiene antecedentes iconográficos ni de estilo en autores anteriores. En ello, es realista y figurativo como se venía siendo desde setecientos años antes, pero totalmente original, innovador e independiente. Ni siquiera son identificables en su obra los rasgos de sus escultores admirados y a los cuales el propio Víctor dice seguir.

Su obra se caracteriza por una total corrección formal, nada preciosista sino muy honda y expresiva, muy sincera y decidida. Serena, no efectista ni teatral -a mal Cristo, mucha sangre- decía Víctor. Su veracidad se expresa en estudios compositivos, anatómicos, retratísticos, profundamente documentados, en ocasiones arqueológicamente. Como escultor pasó por un inicio muy realista siguiendo modelos de las escuelas castellana e italiana, hasta el cubismo de su última época. Y es que, por encima de todo, de los Ríos es escultor. Sus anatomías son vigorosas, los antebrazos desnudos de sus San Juanes son de potencia miguelangelesca. Sus obras se pueden ver desde cualquier ángulo porque en nada falla el dibujo, lo cual demuestra la seguridad de su dominio. Sus obras de compromiso -de las que él llegará a renegar- son, cuando poco, exhaustivas. Las formalidades de su lenguaje plástico son renovadoras: acaba las obras a golpe de gubia, se niega a policromar sobre aparejo, matizando las maderas a base de cera, pigmento y trementina. Descoyunta el cuerpo muerto de Cristo. Sus obras son un laberinto de afectos y pasiones de las figuras que representa. Sigue la vía del bel composto en sus ángeles encáusticos, alardeando al colocarlos apoyados en la sola planta de un pie. Hace volar tirando de una agitada sábana a Cristo Resucitado... Su obra se halla hoy en muchos casos perdida, mutilada o irreconocible gracias a malintencionadas restauraciones.

En 1998 se vació en bronce una selección de obras significativas, retratos de celebridades vinculadas al arte y la literatura, y algún pequeño conjunto religioso.




FOTOS DE Víctor de los Ríos:








OBRAS DE Víctor de los Ríos:


1961 El Pastor Escultura de más de 7 metros, instalada en Ameyugo (Burgos) inaugurado por Franco.
1963 San Pablo, Catedral de Tarragona
1964 El Quijote Pensante (se exhibe en el campus de la Universidad de León) Colección Caja España, León
1966 Monumento a la Paz, Altea (Alicante)
1965 Homenaje al Maestro. Parque del Oeste, Madrid. Es posible que el modelo fuera Francisco Martínez Bordiú, yerno de Franco
1968 Monumento al Minero, Linares (Jaén). Caliza de Colmenar. Restaurado por Alfonso González Palau, situado en la Plaza de Aníbal e Himilce
1969 Homenaje a la Agricultura. Centro de Capacitación Agraria, León. La figura de Ceres está representada por Mariola, nieta de Franco.
1970 Monumento al Sagrado Corazón, Iglesia de Medinaceli, Madrid
Maqueta monumento al Sagrado Corazón (nunca se llegó a materializar). Colección Caja España, León
Cuatro leones. León
Conde de la Vega Grande. Maspalomas
Doctor González, Jaén
Don Quijote. Maspalomas. Escultura en hierro de 6 metros
Don Quijote. Buenos Aires (Argentina)
Don Quijote. Mota del Cuervo
Eugenio López López. Cuenca
Escultura de los Marqueses de Linares Ubicada en los Jardines de Santa Margarita de Linares. Piedra. Se hicieron unos modelos previos en yeso que se conservan en el Salón de Plenos de Ayuntamiento de Linares.
Félix Romero. Jaén
General Muñoz Alegre, Guadalajara
Jesús Gargallo. Benidorm
Monumento al Lobo Marino. Colegio de Huérfanos de la Armada, Madrid
Jacinto Benavente, Teatro de la Comedia, Madrid
Monumento al Manchego. Mota del Cuervo, Cuenca
Ruiz Jarabo. Cuenca
Villar Palasí. Valencia
1940 Jesús de Medinaceli. Jaén
San Francisco de Asís de La Cenia. Santoña
1945 El Descendimiento. Real Cofradia de Minerva y la Santa Cruz, León. Siete figuras  
San Juan. León. Primer Premio de Arte Sacro
Yo soy. Madrid (1945).
1946 El Cirineo. Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, León. Es la figura que acompaña al Paso del Nazareno.
1947 Anunciación. Santoña. Mármol de Carrara.
Sagrado Corazón. Caja de Ahorros, León. Madera de nogal
Santa Marta. Iglesia de San Marcelo, León.
Santa Marta. León. Maqueta
Santo Cristo. León. (Restaurada)
Virgen de Angustias. León. (Restaurada). Suyos son la cruz y el trono.


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